El mole sabe a mole, no a chocolate dulce. En Puebla eso es decir bastante.
Mariana S. · Puebla
Mole, tlayoyos, cecina y chiles en nogada cuando es temporada. No hay menú de autor: lo que está bueno en el mercado esa semana es lo que se cocina.
Cambia poco, y cuando cambia es porque cambió el mercado. Los precios ya incluyen impuestos.
Tres piezas, con salsa de tomate y queso fresco.
Caldo de res con verduras de la estación.
Con chile de árbol, epazote y limón.
Para compartir, con tortillas hechas a mano.
Receta de la casa. Se empieza a preparar desde el día anterior.
De rancho de Xoxtla, con frijoles, aguacate y tortillas.
Con pepita molida aquí mismo y hoja santa.
Solo de agosto a octubre, mientras haya granada.
Con papas fritas y ensalada de la casa.
Tres piezas: verde, roja y con carne.
En temporada de lluvias.
Orden de cinco, nixtamalizadas aquí.
Con caramelo quemado.
Con canela y pasas.
Pregunta cuál es la del día.
Con piloncillo y canela.
Aceptamos tarjeta y efectivo. Hay servicio para llevar; los fines de semana conviene pedirlo con tiempo.
Aquí no hay plato que firme un chef. Hay comal, hay mercado y hay gente sentada a la mesa desde 1998.
Abrimos en 1998 en la misma casa de la 2 Norte, con la cocina de la abuela Otilia. Sus recetas siguen escritas a mano en un cuaderno que no ha salido de la cocina.
Compramos en el mercado de Cholula: la cecina viene de un rancho de Xoxtla y el maíz de las tortillas se nixtamaliza aquí. Cuando algo no está bueno en el mercado, ese día no se cocina.
El mole sabe a mole, no a chocolate dulce. En Puebla eso es decir bastante.
Mariana S. · Puebla
Vamos cada domingo después de misa desde que mis hijos eran chicos. Hoy vienen con sus hijos.
Sr. Ávila · Cholula
No es barato, pero es lo que pagas por comer bien en el centro. La cecina vale cada peso.
Diego R. · San Andrés Cholula
Para grupos de más de ocho personas te pedimos avisar con un día de anticipación. Los lunes cerramos.